¿Freir sin usar aceite? Suena raro ¿verdad? Es como si te digo que voy a cocer pasta sin usar agua. 

Pues no, no te estoy vacilando: hoy en día, gracias a las freidoras sin aceite o freidoras de aire caliente se pueden freír alimentos sin tener que sumergirlos en aceite.

Seguro que has oído hablar de ellas, estos pequeños electrodomésticos están super de moda, y es fácil verlos en la cocina de algún familiar o amigo, sobre todo si tienen niños. Son muy versátiles, no ocupan mucho espacio, ayudan a cocinar con menos grasa, y encima, no son caros.

¿Y en qué te ayudan? Pues a mejorar tu alimentación y la de los tuyos sin tener que renunciar a unas deliciosas croquetas, a unas crujientes patatas fritas o a los socorridos nuggets que tanto nos facilitan la vida.

Así que si ya habías desterrado tus frituras favoritas por llevar una alimentación saludable, sigue leyendo porque no solo vamos a ver cómo funcionan, también veremos como pueden ser tu mejor aliada para llevar una alimentación sana y equilibrada.

Si quieres conocer los modelos más interesantes del mercado, en este artículo hemos hecho una selección de las que para nosotros son las mejores freidoras sin aceite en distintos rangos de precio.

Cómo funcionan las freidoras sin aceite y cómo te ayudan a comer más sano

Como diría un Jack el destripador, vamos por partes: primero veremos como fríen sin freír y después cómo pueden mejorar nuestra dieta.

Cómo funcionan las freidoras sin aceite

¿Sabes cómo funcionan los hornos de convección? Pues las freidoras sin aceite funcionan exactamente igual…

Vale vale, seguramente te hayas quedado como antes, así que te lo explico con más detalle:

Una freidora sin aceite utiliza una resistencia y un ventilador mecánico que hace circular el aire a temperaturas muy altas (unos 200ºC). Este aire caliente envuelve los alimentos y los asa, de forma que se logra una cocción muy similar a la que obtenemos cuando freímos sumergiéndolos en aceite.

¡Pero ojo! Y aquí es donde mucha gente se confunde: que se llame freidora sin aceite no quiere decir que no haga falta usar nada de aceite. Normalmente se necesita una cantidad equivalente más o menos a una cucharada

Si comparamos esa cucharada con la gran cantidad de aceite que absorbe la comida cuando la freímos de la manera tradicional… Pues como te puedes imaginar, no hay color. 

Cómo te ayudan a comer más sano

Cada vez nos preocupamos más por cuidar nuestra alimentación y sabemos que llevar una dieta sana es uno de los pilares de una salud de hierro.

Hoy en día a nadie se le escapa que una dieta saludable debe incluir:

  • Mucha fruta y verduras.
  • Proteína de calidad como carne o pescado.
  • Cereales, preferiblemente integrales.
  • Legumbres.
  • Frutos secos, etc… 

Y debemos limitar al máximo:

  • La sal, la bollería industrial y los azúcares añadidos.
  • Los alimentos ultraprocesados.
  • Y por supuesto, las grasas. Pero no todas, debemos dejar fuera de nuestra dieta las grasas trans, que son precisamente las que se producen cuando freímos los alimentos.

En una alimentación de estas características, las frituras… digamos que no salen muy bien paradas. Pero no se trata de una fama inmerecida, que va. Para que te hagas una idea: al freír de la forma tradicional, los alimentos absorben sobre un 10% de su peso en grasa, frente al escaso 3% que absorben si se cocinan al horno.

Y es aquí donde las freidoras sin aceite juegan un papel muy importante, ya que hacen posible que sigas disfrutando de comidas menos elaboradas como las croquetas, las patatas fritas, unas alitas, empanadillas o unos calamares que son tan socorridas especialmente en familias con niños, sin perjudicar la salud de tu familia.

Además de reducir el consumo de grasas malas, al freír con mucho menos aceite, la cantidad de calorías consumidas se reduce hasta en un 80%… ¡Una burrada! 

En resumen: una alimentación más equilibrada te puede traer beneficios como:

  • Menos riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Menos sobrepeso.
  • Puede ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer. 

Al menos a mí me parecen razones más que suficientes para pasarse a una freidora sin aceite. 

Freidoras sin aceite VS freidoras convencionales

Para empezar, vamos a ver que las freidoras sin aceite tienen elementos comunes con las freidoras de toda la vida:

  • Ambas tienen un cesto donde colocar los alimentos.
  • Cuentan con diferentes botones para seleccionar el tiempo de cocción, temperaturas, tipos de alimentos a preparar, etc. 
  • Según su capacidad, tienen dimensiones parecidas.

Pero aparte del tema del aceite que ya he comentado, vamos a ver qué otras ventajas ofrecen respecto a las freidoras convencionales

  1. La primera es su enorme versatilidad, ya que aparte de los típicos fritos, se pueden preparar verduras, pescados, carnes, etc… con un irresistible acabado crujiente y dorado, y si eres goloso, bizcochos o magdalenas. 
  2. Te olvidas de una vez por todas del olor a fritanga y de dejar toda la cocina pringada de aceite cada vez que la usas.
  3. Tienes la posibilidad de recalentar la comida y que siga quedando igual de crujiente, (en lugar de esa textura tan blanda y aceitosa que queda cuando calientas en el microondas).

Por contra, el tiempo que tarda una freidora sin aceite en cocinar los alimentos es algo mayor que el que se tarda friendo en sartén o freidora tradicional. 

Ahora, puede que te preguntes si la comida queda exactamente igual que cuando la fríes del modo tradicional. Y aquí la respuesta sincera es “NO”. 

Ni la textura ni el sabor son idénticos, aunque sí muy parecidos. De todas formas, de nuevo, creo que simplemente el hecho de ingerir mucha menos cantidad de grasas ya compensa totalmente esta pequeña desventaja. 

¿Para quién es una freidora sin aceite?

Vamos a ver a quien le interesa de verdad poner una freidora sin aceite en su vida:

  • A los que se preocupan por su salud y quieren comer más sano y cuidar la línea.
  • Si tienes hijos y quieres darles los platos que más les gustan pero con muchas menos grasas y calorías.
  • A los que no quieran renunciar a comer de vez en cuando esos platos precocinados que te facilitan tanto la vida como las croquetas, patatas fritas, empanadillas… (y paro porque seguro que se te está haciendo la boca agua 😉).
  • Si eres una persona práctica y prefieres cocinar en un aparato que no ocupe media encimera, que sea fácil de limpiar y que no desprenda calor (y te ahorras encender el horno en verano).
  • Si no te gusta tener la cocina siempre llena de salpicaduras de aceite (y odias como yo el humo y ese horrible olor a fritoleo que se mete por todas partes cuando fríes pescado).

Como ves, comer rico y nutritivo no tiene por qué estar reñido con comer más sano. Quedaron muy atrás los tiempos en que una dieta saludable estaba asociada a ensaladas y pollo y gran parte del mérito lo tienen electrodomésticos como las freidoras sin aceite.

Desde luego, y aunque los prepares en una freidora de aire, no es recomendable que consumas a diario alimentos fritos, sobre todo si son precocinados y/o congelados, porque contienen bastante sal, azúcar y otros aditivos que tampoco son sanos. 

Pero lo cierto es que en el equilibrio está la virtud, y disfrutar alguna vez en la semana de estos alimentos no tiene por qué ser perjudicial si el resto de tu dieta es variada. 

Así que ya sabes, anímate a probarlas porque una vez tengas una, no sabrás cómo te las has apañado sin ella tantos años.

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